Rosarito
Discurso oficial de seguridad choca con la percepción y realidad
Mientras la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Gobierno del Estado presume que la inseguridad va a la baja, líderes ciudadanos, representantes de colectivos de búsqueda y ciudadanos rosaritenses, opinan lo contrario.
La reciente visita del secretario de seguridad ciudadana del gobierno del estado Laureano Carrillo Rodríguez, dejó en muchos ciudadanos rosaritenses una percepción distinta a la que ofreció en su ponencia ante el sector empresarial.
El discurso de una ciudad segura no coincidió en nada con el Ejército de guardaespaldas que lo acompañó dentro y fuera del recinto.
Unidades militares con elementos se desplegaron en un perímetro de seguridad a varios metros del recinto, llamando la atención de comerciantes y turistas.
Algunos observadores contabilizaron 6 unidades tipo pick up con soldados a bordo en el perímetro de seguridad desplegado afuera del recinto y a varias cuadras.
En cuanto a cifras, algunos expertos sostienen que los números delictivos no cuadran con la realidad en Rosarito, al menos en la percepción.
Mientras las autoridades estatales presumen reducciones en homicidios dolosos, los colectivos de búsqueda, vecinos de colonias periféricas y los propios reportes policiales narran una historia distinta.
Una historia donde los números no coinciden, donde los cuerpos aparecen en la carretera escénica y donde las familias siguen buscando a quienes no regresaron.
Rosarito, pese a su tamaño, ha mantenido durante años una tasa de homicidios que compite con ciudades mucho más grandes.
Sin embargo, en 2026, las cifras oficiales parecen contar otra historia: una reducción abrupta que no coincide con los reportes diarios de hallazgos, ejecuciones y levantones.
“No es que haya menos violencia, es que la están moviendo de casilla”, afirma una integrante del colectivo Madres Buscadoras de Rosarito, quien pidió anonimato por seguridad.
Especialistas en seguridad y organizaciones civiles han documentado tres mecanismos que alteran la percepción real de la violencia:
Homicidios que se convierten en “desaparecidos”, ejecuciones clasificadas como ‘homicidios culposos”, cuerpos hallados sin causa de muerte definida.
Mientras los homicidios bajan en papel, las desapariciones aumentan en fichas y en reportes ciudadanos.
Colectivos estiman que Rosarito podría cerrar 2026 con entre 80 y 120 personas desaparecidas, una cifra que contrasta con la narrativa oficial de “pacificación”.
“Nosotras no vemos la baja de homicidios. Vemos más familias buscándonos, más llamadas, más rastreos”, explica una líder de búsqueda.
