Rosarito
Crece el comercio informal
La asfixiante regulación del comercio formal está provocando un incremento desmedido del comercio informal.
Banquetas, calles y bulevares, están siendo ocupadas por comercios ambulantes y semifijos que proliferan a la par del cierre de muchos negocios formales.
Los altos costos de las rentas de locales, la carga fiscal y la rigurosa burocracia de permisos, derechos e impuestos municipales, estatales y federales, está dejando a muchos comerciantes a la deriva, con pocas opciones de supervivencia.
Desde el bulevar Popotla hasta el bulevar Benito Juárez norte incluyendo la zona turística, los comercios se enfrentan al dilema de renovarse o desaparecer.
Los que luchan por mantenerse, enfrentan serias dificultades ante un panorama económico complicado.
Otros optan por cerrar y unos más ven en la informalidad una alternativa, nada viable ni comparable con un negocio formal.
En este panorama, la regulación de las autoridades municipales resulta condescendiente para algunos comercios informales.
Incluso aquellos comercios que operan en zonas prohibidas por el Reglamento de Ambulantaje de Playas de Rosarito, parecen gozar de inmunidad gubernamental.
Pero el crecimiento de la informalidad no solo se traduce en saturación de puestos semifijos, sino también en vendedores ambulantes que buscan por todos lados vender algo para obtener el sustento diario.
“La realidad es que la economía está muy mal en Rosarito. No hay ventas y es muy difícil poner un negocio, por eso hay tanta gente vendiendo de todo en las calles, porque es más fácil agarrar unas paletas y salir a vender sin ningún permiso”, expuso un comerciante de la plaza Giramar.
El problema se torna más complicado cuando algunos de esos vendedores ambulantes operan como monopolios con varios puestos en distintos puntos, incluyendo en zonas prohibidas por el reglamento, dejando a la Dirección de Inspección y Verificación expuesta y con muchos señalamientos de todo tipo.
