Rosarito
Política aduanal insensible, denuncia señor de la tercera edad
El señor Rubén David Paiz Martínez recurrió a Ecos de Rosarito para denunciar lo que ha considerado una política aduanal mexicana insensible con los grupos vulnerables.
El señor de 67 años de edad residente de la colonia Independencia se dedica a vender dulces en la calle, mismos que compra en Estados Unidos.
Cada semana acude a comprar alrededor de tres o cuatro cajas con dulces y chocolates a dólar cada uno.
Debido a que no tiene carro, la travesía es muy desgastante para él, pues tiene que viajar a pie.
Solo lleva un carrito donde sube las cajas que jala al caminar y se transporta en taxis del servicio público desde la línea hasta Rosarito.
La última vez que cruzó la línea para comprar dulces americanos fue el jueves 9 de julio.
A su regreso, sufrió una escena de humillación en la aduana mexicana, pues al cruzar hacia México por la garita de San Isidro, un agente aduanal que se identificó con el nombre de Duarte, lo pasó a revisión de mercancía.
Rubén traía cargando en su “diablito” cuatro cajas de dulces, las mismas que desde hace años acostumbra comprar para luego venderlas en las calles de Rosarito.
Aunque tiene la pensión bienestar, no le alcanza para sus gastos y tiene que ganarse la vida de alguna manera, así que desde hace años ejerce el comercio.
Solo que esta vez un agente aduanal le hizo pasar un mal rato cuando lo pasó a revisión.
Le abrió las cajas para constatar que en realidad llevaba dulces y luego le dijo que tenía que pasar a pagar.
Cuando el comerciante le preguntó el motivo, el agente aduanal en tono prepotente solo le repitió que tenía que pagar.
El denunciante se inconformó, pero accedió a pasar con el empleado de ventanilla, donde le cobraron 400 pesos, recibo que accedió a pagar “bajo protesta”.
Más tarde supo que el nombre del empleado de caja es Ángel Uriel Villalobos, mientras que el agente que lo maltrató se apellida Duarte. Este último se identificó como Guardia Nacional y supervisor aduanal.
Rubén insistió en preguntar el motivo y finalmente le dijeron que el cobro era porque traía “mercancía repetitiva”, para ejercer el comercio, por lo que tenía que declarar.
Cuando Rubén les pidió que le mostraran el “libro” del código aduanero, nadie se lo quiso mostrar, reiterándoles que no estaba incumpliendo ninguna norma.
Incluso, dijo tener conocimiento que no está permitido pasar de Estados Unidos a México más de 150 dólares en mercancía.
El monto equivalente de su compra ese día era de 121 dólares, lo que está en el rango permitido.
Sin embargo, consideró que la conducta del agente aduanal era para amedrentarlo, pues incluso cuando les dijo que los denunciara, estos le advirtieron que tenían sus datos personales.
El denunciante lamentó que el gobierno mexicano implemente políticas aduanales tan duras que afectan a muchas personas que, como él, solo buscan una manera honesta de sobrevivir a la crisis.
No dudó que probablemente su forma humilde de vestir, son sombrero de campo, llamó la atención de los agentes aduanales para discriminarlo.
“Mire mucha gente llorando porque en la aduana les quitaron su mercancía. Lo que pasa es que mucha gente desconoce que se disminuyó el monto máximo que puedes cruzar de mercancía, hace falta que se dé a conocer esos cambios a la ley aduanal. Yo vivo solo y lo que me dan de pensión del bienestar no me alcanza, por esto tengo que ganarme la vida, no ando robando ni haciendo daño a nadie, solo vendiendo”, expuso.
