Rosarito
Explotación y/o trabajo infantil
“La trata no es un juego”, fue el slogan de un programa lanzado por el gobierno municipal para promover el combate a la trata de personas y el trabajo infantil.
Por diferentes negocios del bulevar Benito Juárez, las autoridades pasaron pegando carteles y promoviendo el programa.
Paralelamente, se anunciaron por diferentes medios otras acciones, nuevas leyes, sistemas y reglamentos de protección a la niñez.
A unas semanas de haber sido lanzado este programa de combate a la trata y al trabajo infantil, comerciantes no ven resultados.
Los cartelones comienzan a desprenderse de los sitios donde se colocaron, mientras niños y niñas siguen trabajando en las calles de la zona turística y el bulevar Benito Juárez, vendiendo diferentes productos o cantando afuera de comercios.
Durante el Baja Beach Fest, niños y niñas fueron vistos ofreciendo dulces a los turistas en las playas.
Otros más siguen vendiendo artesanías al lado de sus madres y unos cuantos directamente pidiendo dinero a los transeúntes.
El programa ha traído opiniones encontradas, pues mientras algunos consideran que trabajar desde pequeño es mejor que el ocio o estar expuesto todo el día a los efectos nocivos de un teléfono celular, otros señalan que dejar trabajar a los pequeños atenta contra sus derechos.
Un tema controversial que una vez más deja en evidencia el discurso hueco de un gobierno que por un lado promueve los derechos de los niños, niñas y adolescentes, mientras por otro lado poco hace para regular la exposición del menor a entornos violentos en familias, escuelas y espacios públicos.
Esto es principalmente por el incremento de la venta de droga al menudeo y las actividades criminales en las que participan menores de edad.
¿Quién protege a los menores de los picaderos? ¿Quién protege a los menores de las tienditas? son algunas interrogantes al aire.
