Rosarito
Del anuncio a la acción: la agenda ambiental que Rosarito necesita
A partir del 2 de enero, la nueva Secretaría de Medio Ambiente del municipio de Playas de Rosarito inició formalmente funciones. Para Francisco Javier Martínez Mendoza, director y presidente de Tierra Colectiva, este momento marca el cierre del debate sobre su creación y la apertura de una etapa más relevante: la definición de acciones concretas frente a los problemas ambientales estructurales del municipio.
Desde su perspectiva, Rosarito enfrenta desafíos que requieren una visión integral y de largo plazo. Entre los más relevantes se encuentran el manejo y disposición de los residuos sólidos urbanos; la protección de playas, arroyos y zonas costeras; el crecimiento urbano desordenado y la presión sobre áreas naturales; la ausencia de información pública e indicadores ambientales; y una relación históricamente limitada entre la autoridad ambiental y la sociedad civil organizada.

Martínez Mendoza subraya de manera particular la necesidad de fortalecer los mecanismos de inspección y vigilancia ambiental, señalando que actualmente persisten prácticas que evidencian debilidad institucional. Un ejemplo recurrente es la tala de árboles en plena vía pública, que en diversos casos se realiza sin autorización visible, sin criterios técnicos y a plena luz del día, incluso ante la presencia o conocimiento de autoridades, sin que existan consecuencias claras. Esta situación, advierte, no solo deteriora el entorno urbano, sino que erosiona la confianza ciudadana en la aplicación de la normatividad ambiental.

A ello se suma uno de los pendientes ambientales y sanitarios más delicados del municipio: el acceso al agua. Martínez Mendoza advierte que más de 4 000 familias en Playas de Rosarito carecen de servicios formales de agua potable y drenaje sanitario, particularmente en zonas periféricas y de crecimiento irregular. Estas familias se ven obligadas a consumir agua de procedencia incierta, obtenida mediante pipas, tomas improvisadas o sistemas domésticos de almacenamiento, sin garantías suficientes sobre su calidad sanitaria, lo que representa un riesgo directo para la salud pública, especialmente para niñas, niños y personas adultas mayores. Esta problemática, subraya, debe abordarse como una prioridad ambiental, sanitaria y de derechos humanos, no como un tema secundario de infraestructura.
En este contexto, considera que la nueva Secretaría tiene la oportunidad de consolidarse como una instancia técnica y estratégica, capaz de incidir en la planeación del desarrollo municipal y en la protección del patrimonio natural de Rosarito, más allá de acciones aisladas o de carácter meramente administrativo. Para ello, resulta indispensable que la política ambiental se sustente en diagnósticos, datos verificables y procesos de participación ciudadana.
Desde Tierra Colectiva, identifica una serie de líneas de acción prioritarias que permitirían avanzar hacia una política pública ambiental efectiva. Entre ellas, destaca la implementación de un sistema integral de manejo de residuos con enfoque de reducción, reciclaje y economía circular; la protección efectiva de playas y arroyos mediante monitoreo permanente, control de descargas y restauración ambiental; y el fortalecimiento del ordenamiento ecológico y urbano para preservar cerros, cañones y áreas naturales estratégicas.
Asimismo, señala la importancia de robustecer los esquemas de inspección y sanción ambiental, generar información ambiental pública con indicadores claros para la toma de decisiones, e impulsar una política municipal de bienestar animal con enfoque preventivo y de corresponsabilidad social. A ello se suma la necesidad de crear espacios permanentes de participación ciudadana, así como programas de educación y cultura ambiental orientados a la prevención y a la formación comunitaria.
En opinión de Martínez Mendoza, la sociedad civil debe asumir un papel activo en esta nueva etapa, no solo desde la crítica, sino también desde la construcción de propuestas técnicas y la vigilancia del cumplimiento de los compromisos públicos. La corresponsabilidad entre gobierno, ciudadanía, academia y sectores productivos resulta indispensable para avanzar hacia soluciones sostenibles.
La creación de la Secretaría de Medio Ambiente representa un primer paso institucional. El reto ahora es convertirla en un espacio efectivo de planeación, coordinación y resultados concretos, que contribuya a la protección del entorno natural y al desarrollo sostenible de Rosarito, en beneficio de las generaciones presentes y futuras.
