Rosarito
Animales en situación de calle, contaminación ambiental y riesgos a la salud pública
En Playas de Rosarito, la problemática de los animales en situación de calle ha sido abordada históricamente desde una óptica asistencial o de bienestar animal. Sin embargo, su dimensión ambiental y de salud pública ha sido sistemáticamente subestimada.
La presencia de grandes concentraciones de perros y gatos en condición de abandono genera impactos ambientales directos: acumulación de excretas en vía pública, lotes baldíos y zonas naturales; contaminación del suelo y del aire por descomposición orgánica; proliferación de vectores; y afectaciones a la fauna silvestre local. Estos efectos se intensifican en zonas sin servicios básicos, donde no existe drenaje ni manejo adecuado de residuos.
Desde una perspectiva de salud pública, la situación representa riesgos reales. La exposición constante a heces secas y partículas suspendidas puede contribuir a infecciones respiratorias, gastrointestinales y dermatológicas, especialmente en población infantil, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos comprometidos. A ello se suman enfermedades zoonóticas y la falta de control sanitario de animales sin atención veterinaria.
Francisco Javier Martínez Mendoza, director y presidente de Tierra Colectiva, señala que esta problemática no puede seguir tratándose como un tema marginal o exclusivamente de protección animal. Requiere una política pública integral, que articule medio ambiente, salud, bienestar animal y ordenamiento urbano.
Entre las acciones prioritarias, destaca la necesidad de programas permanentes de esterilización, vacunación y registro; protocolos claros para atención de denuncias; coordinación interinstitucional; y una estrategia de educación comunitaria sobre tenencia responsable. Todo ello, subraya, debe ir acompañado de indicadores, seguimiento y presupuesto suficiente.
Atender la situación de los animales en calle no solo es un acto de compasión; es una medida preventiva de salud pública y de protección ambiental. Ignorarla implica normalizar condiciones que deterioran la calidad de vida urbana y profundizan riesgos sanitarios evitables.
