Rosarito
Alertan por aumento de la temperatura del océano pacifico
El calentamiento del océano pacífico asociado a la instauración de un intenso fenómeno “El Niño”, mantiene preocupados a los expertos, ambientalistas y autoridades de los diferentes órdenes de gobierno.
Las proyecciones de temperaturas altas han quedado rebasadas con picos máximos que superan los 41% centígrados en verano del 2026.
Algunos estudios demuestran que este calentamiento está modificando las corrientes profundas del pacífico y alterando la química y la distribución de oxígeno en el agua.
Las consecuencias están a la vista con incrementos extraordinarios en la intensidad de los fenómenos meteorológicos como huracanes, marejadas, vientos y tormentas que dejan extraordinarias cantidades de agua.
Incluso las aguas frías del pacifico norte que parecieran estar blindadas ante los huracanes, podrían empezar a cambiar con nuevos picos de temperaturas altas.
De acuerdo con los monitoreos de autoridades de protección civil y de La Marina, las aguas del pacífico mexicano norte han registrado temperaturas nunca antes vistas.
Generalmente, la temperatura de la superficie del mar en el corredor pacífico entre Isla de Cedros e Isla Guadalupe, oscilaba entre los 20 y 22 grados centígrados.
En los últimos días, se han registrado temperaturas de hasta 25 grados centígrados, dejando sorprendidos a los grupos ambientalistas y comunidad científica.
El océano se sigue sobrecalentando y con ello la posibilidad de que los fenómenos meteorológicos lleguen con mayor intensidad, incluso en la zona costa norte de aguas frías del pacifico mexicano.
Estos cambios en las condiciones atmosféricas y calentamiento del océano, representan un nuevo riesgo, pues los fenómenos como huracanes están cambiando en la misma proporción, tanto en trayectorias de desplazamientos, como en intensidad.
Tan solo el huracán Rachel que se formaba en el pacífico sur hace unos días y no representaba riesgo de tocar tierras mexicanas, cambio su trayectoria y amenazaba la costa norte.
Haciendo una especie de carambola con los remanentes del huracán Polo y nutriéndose con el calor del océano, Rachel desvió su trayectoria el pasado fin de semana y amenazaba a la costa norte de México, particularmente la Isla Guadalupe, San Quintín y San Felipe, con la posibilidad de llegar incluso al desierto de altar en Sonora.
Los comportamientos de estos fenómenos volvieron a encender los focos rojos en las autoridades de Baja California que ya se preparan ante los efectos de la intensidad de El Nino en el cercano invierno, mientras ambientalistas siguen levantando la voz por la instauración de políticas que atiendan el cambio climático.
