Por Gerardo Diaz
Incrédulos e inseguros de su futuro se dicen los habitantes y residentes colindantes al Cañón Cordero, ante el reciente cruce de políticos y militantes de diversos partidos que buscaban el voto durante la campaña electoral, pues por años es una zona de abandono, así como escenario de hechos violentos, situación que se ha vuelto cotidiana.
Sobre el asentamiento irregular corre un arroyo de aguas negras, una penosa situación que no es resuelta por las autoridades. Padres de familia se dicen preocupados por la salud de sus hijos, por permanecer o jugar cerca de esas aguas contaminadas, que fueron denunciadas tiempo atrás sin tener solución alguna.
Los afectados consideraron que los directivos y gerentes de las naves industriales colindantes, “están arreglados” con las autoridades locales, y que gracias a sus “generosos moches”, no son sancionados por la contaminación causante.
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