Por Juan Pablo Sebastián
Ni al Hospital General respetan los vendedores ambulantes y ciudadanos inconscientes que todos los días se estacionan en la entrada al nosocomio, pese a la restricción de línea roja.
A lo largo del día se observan vendedores de todo tipo, desde avena y tamales en la mañana, hasta paleteros y vendedores de fritangas por las tardes.
A cualquier hora llegan también los automovilistas que sin el más mínimo respeto a los enfermos, estacionan sus vehículos justo en la entrada, a veces incluso durante varias horas.
Por si fuera poco, algunos vendedores estacionan sus camionetas para cargar y descargar los productos que venden.
Muchos pacientes no le toman importancia, pues consideran que no obstruyen el paso a las unidades de emergencia que ingresan por la siguiente puerta.
Otros lo ven como una falta de respeto y de conciencia a los pacientes que llegan graves y en ocasiones en vehículos que se ven obligados a estacionarse en otra parte para bajarlos.
“Se pueden poner enfrente al Hospital, del otro lado de la calle, donde no obstruyan el paso, pero no en línea roja como lo vienen haciendo desde hace años. Es una falta de respeto a las autoridades y una inconsciencia para los enfermos”, dijo un ciudadano molesto con la invasión de las aceras.
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