Un grupo de jóvenes “pochos” agredió a periodistas que se acercaron a cubrir un accidente en Primo Tapia y además se burló de autoridades de la Guardia Nacional División Caminos, quienes por su parte ignoraron la petición de los afectados para detener a los agresores.
Los hechos sucedieron alrededor de las 2 de la tarde del domingo 7 de agosto en la carretera libre Rosarito-Ensenada a la altura del complejo turístico “Cantamar”, donde ocurrió un accidente de una cuatrimoto que obstruía la circulación.
Los periodistas se aproximaron para conocer el motivo del tráfico y tan pronto uno de ellos intentó tomar fotos, un grupo de jóvenes que acompañaba a la persona del accidente, se abalanzó contra ellos y los agredieron física y verbalmente.
Cuando los periodistas les dijeron que eran de medios de comunicación, los jóvenes respondieron con palabras fuertes que no les importaba su oficio y lanzaron un casco a la mujer reportera, quien alcanzó a brincar para evitar el impacto.
Su acompañante intentó defenderla pero los jóvenes se le fueron encima y lo corretearon.
Los periodistas llamaron al 9-1-1 y al botón de emergencia, pero ninguna autoridad llegó en su auxilio.
Paramédicos de la Cruz Roja que atendieron el accidente también fueron agredidos verbalmente por los jóvenes.
Los periodistas se alejaron y regresaron minutos más tarde cuando una patrulla Guardia Nacional División Caminos llegó a atender el reporte del accidente, pero los agentes en ningún momento atendieron la petición de los periodistas para detener a los jóvenes agresores.
Incluso frente a los dos agentes de la Guardia Nacional División Caminos, los jóvenes seguían lanzando agresiones verbales y burlas a los periodistas, seguros de que no serían detenidos.
Frente a la Guardia Nacional, los jóvenes siguieron insultando a los periodistas y una mujer amenazó con golpear a la reportera, quien se defendió verbalmente de las agresiones pero entonces un Guardia Nacional se aproximó a ella para advertirle que si continuaban se las llevaría detenidas a las dos.
Los jóvenes tuvieron que pagarle al dueño de la moto rentada por los daños que sufrió la unidad, pero en ningún momento fueron detenidos.
Los periodistas insistieron a los agentes de la Guardia Nacional en la detención de los jóvenes.
Incluso taxistas que presenciaron la agresión se ofrecieron a apoyarlos como testigos, pues estaban molestos por el comportamiento violento de los jóvenes, pero los agentes de la Guardia Nacional solo dijeron a los periodistas que debían acudir a poner su denuncia al Ministerio Publico.
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