Por Juan Pablo Sebastián
Pese a que la inseguridad no cesa, ciudadanos han notado el esfuerzo de la Policía Municipal para limpiar aquellos espacios que estaban convertidos en nidos de viciosos y delincuentes.
La Plaza San Fernando y la zona de casas abandonadas frente al Pabellón Rosarito, atrás del bar La Maroma, lucen hoy limpias de viciosos.
Muchas de estas personas fueron enviadas a los centros de rehabilitación y otras más salieron por sus propios medios a otros lugares, al ver que los operativos de vigilancia de la policía municipal eran constantes.
Policías municipales señalaron que el trabajo es intenso y permanente, porque cada día aparecen nuevos adictos en las calles derivado del alto índice de adicciones en Rosarito y en Tijuana, pues muchos vienen de fuera pensando que aquí no hay mucha vigilancia, pero luego se regresan al ver lo contrario.
Varios adictos que vivían en la Plaza San Fernando se fueron huyendo de los intensos operativos policíacos rumbo a sus lugares de origen en Sonora y Sinaloa, principalmente. Otros más buscaron ayuda de rehabilitación.
Hasta el momento, las estadísticas han reportado un ligero decremento de la incidencia delictiva y algunos policías lo atribuyen a estos operativos de vigilancia permanente.
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