Por Juan Pablo Sebastián
El Coordinador del Grupo Madrugadores y restaurantero Rosario Castillo Zeja, acusó a las autoridades municipales de permitir la desaparición del Consejo de Mejoras y Reactivación Económica del Sector (COMERES), lo que ha ocasionado un desorden en la zona turística por la falta de un órgano regulador.
Con la creación del proyecto Zona RosaRito, el área turística en la zona Barbachano y alrededores estaría blindada en teoría, ante obras, eventos y acciones que vulneraran la actividad económica y turística, siendo el COMERES el organismo encargado de vigilar esta regulación y ordenamiento, en base al Programa Parcial de Mejoramiento Urbano Distrito Turístico y de Comercio Zona Rosarito.
Sin embargo, desde su creación en 2017, el organismo quedó prácticamente en letra muerta, pues la autoridad municipal nunca le dio el poder necesario ni respetó sus facultades como órgano emisor de recomendaciones y opiniones.
Para Rosario Castillo Zeja, actualmente el COMERES está desaparecido, sin presencia, sin voz y sin voto ante las acciones y obras que se llevan a cabo en la zona RosaRito, provocando un total desorden que amenaza el desarrollo armonioso de la zona turística y económica de Rosarito.
“En Rosarito no tenemos en la zona centro ningún espacio para exposiciones artísticas, teníamos en la Barbachano una zona blindada que prácticamente se perdió porque el órgano regulador que era el COMERES, perdió su poder. La misma autoridad fue la que vulneró su derecho de opinar respecto a si se podían realizar o no ciertas obras actividades, sobre todo en espacios donde afectaban la circulación de automovilistas”, dijo en referencia al Festival de la Cerveza que convierte el bulevar Benito Juárez en cantina durante varios días y obstruye el tráfico vehicular.
Derivado de esta falta de regulación, dijo que actualmente no existe en la zona turística un espacio rescatable para exhibición y eventos artísticos y culturales, pues incluso el pasaje peatonal frente a la Iglesia Nuestra Señora de Fátima se encuentra invadido por el ambulantaje y por sujetos que rentan la vía pública como estacionamiento.
“La zona peatonal que nos lleva del bulevar Benito Juárez a la Iglesia de Fátima, vemos que está totalmente afectada por el ambulantaje y por personas que estacionan vehículos, perdió su esencia peatonal y turística por la que fue creada. Es lamentable que una inversión de muchísimo dinero para crear la zona RosaRito, con su reglamento y sus órganos reguladores, se encuentre totalmente perdida”, concluyó Rosario Castillo sin dejar de pedir a la autoridad municipal hacer su trabajo y aplicar el reglamento del COMERES para que se rescaten esos espacios y no se entreguen a intereses particulares.
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