Por Juan Pablo Sebastián
Entre halagos, protestas y peticiones, ciudadanos recibieron al Presidente Andrés Manuel López Obrador en su visita a Rosarito el domingo 29 de noviembre.
Las pancartas de bienvenida y agradecimientos por las promesas cumplidas se vieron por momentos opacados con los gritos de grupos de activistas inconformes con la gestión de los gobiernos locales.
Entre los manifestantes destacó un grupo de personas de Tijuana que demandaban medicinas para el tratamiento de cáncer en niños, quienes se plantaron al frente de la camioneta donde llegaba el Presidente, con la finalidad de establecer contacto con él.
Personal de seguridad tuvo que intervenir para retirar a los inconformes y despejar el paso de los vehículos, pero uno de los activistas se negó a retirarse e impidió la circulación del vehículo presidencial.
Lo que quería era conseguir la firma del Presidente para la solución a su petición, que a su dicho, no ha sido atendida por las autoridades locales.
El activista se arrojó sobre el cofre del vehículo para detener su paso, por lo que el personal de seguridad se vio obligado a someterlo y retirarlo.
Como resultado de la resistencia, el joven resultó con lesiones en las manos.
Simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador acusaron a este grupo de manifestantes de orquestar un ataque político en contra del Presidente, usando como bandera un tema tan delicado como es el cáncer infantil.
También condenaron la violencia que utilizó el joven Emanuel García para protestar.
Estos por su parte defendieron la legitimidad de su petición y negaron utilizar el cáncer como golpe político.
Ambos grupos se enfrascaron en discusiones verbales donde cada uno defendió sus posiciones.
El Presidente presenció los hechos desde el interior de su vehículo sin bajar el cristal. Solo realizaba algunas señas con las manos para dirigirse con personas que se le acercaron.
Su equipo de trabajo que viajaba en los asientos traseros bajó el cristal para recibir las peticiones que le llevaba la gente.
Por un lado se escuchaban los gritos en contra del Gobernador Jaime Bonilla y por otro, halagos al Presidente.
“Bonilla traidor. Bonilla rata. Fuera Bonilla”, gritaban algunos, al tiempo que otros intentaban opacarlos al grito de: “Es un honor estar con Obrador”.
A cada grito de inconformes, respondían los simpatizantes de MORENA.
Entre las demandantes destacó un grupo de familiares de presos que pedían una investigación a las penitenciarías de Baja California.
También demandaron servicios básicos, plazas para maestros y desde luego medicinas oncológicas.
Llamo la atención la presencia de manifestantes procedentes de Tijuana que pedían servicios básicos.
Los halagos provenían de vecinos beneficiados por acciones como el decreto para la liberación de la caseta de cuota de Playas de Tijuana y las obras de agua potable que se están realizando con aportación federal en varias colonias de Rosarito, entre otros.
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