Por Juan Pablo Sebastián
Además de tiradero de basura, la calle Poliducto de la colonia Lucio Blanco se ha convertido en pista de carreras de intrépidos conductores de carros y motos.
A todas horas los vecinos ven interrumpida su tranquilidad cuando de pronto escuchan los motores de vehículos que pasan a toda velocidad por la calle de terracería.
“Levantan toneladas de polvo y ponen en riesgo a las personas que pasan caminando, porque no respetan a nadie, ni a los municipales cuando los topan, no les hacen nada, ni los paran”, dijo Andrés Rodríguez, vecino del lugar.
Aunque han sido una práctica común desde hace muchos años, vecinos coinciden que se volvió más frecuente en la actual administración, hasta pareciera que los “rápidos y veloces conductores” no le tienen miedo a la autoridad.
La mayoría de los conductores son jóvenes que viven en la zona y en algunos casos conocidos por su adicción a las drogas.
Vecinos pidieron a las autoridades municipales atender esta problemática y poner orden en las calles por donde circulan estos jóvenes intrépidos, pues además de alterar la tranquilidad en la colonia, pueden provocar atropellamientos de niños y personas mayores que viven solas.
“Se sienten dueños de la calle porque ni los policías les dicen nada cuando los ven. Se agarran desde la parte alta y bajan a toda velocidad sin importarles que vaya pasando alguien, nos tenemos que esperar a que pase la moto y que baje el polvo, porque en un descuido nos atropellan”, agregó Andrés Rodríguez.
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