Por Delia Ruelas
El temor es el sentimiento que prevalece entre los locatarios de la Plaza Comercial Reforma luego de haber presenciado en sus centros de trabajo una lluvia de balas entre grupos criminales.
Los orificios hechos por las balas en al menos cuatro locales de la plaza hacen recordar aquel sábado donde a plena luz del día, se desató un enfrentamiento a balazos para asesinar a un jefe de una célula criminal de Sinaloa.
Un comerciante, bajo el anonimato, expresó que lamentablemente a ellos les quedará hacerse cargo de los daños que provocó el ataque armado, pues algunos de sus productos quedaron dañados, pero los vidrios rotos e impactos en la fachada lo cubrirán los dueños de la plaza comercial.
Los vecinos y comerciantes aledaños a la plaza comercial se encuentran desconcertados y con miedo, pues expresan que el lugar se distinguía por ser tranquilo y seguro, dentro de una zona con alta afluencia, por estudiantes, trabajadores de la fábrica, un parque y los clientes de la otra plaza comercial, pero después de aquella balacera señalaron que es necesario mayor seguridad y más vigilancia para evitar ese tipo de acciones violentas.
Por lo pronto, los locatarios de la plaza siguen trabajando, pero con temor y mucha precaución, el único local que está cerrado es el denominado “BAR-BAS” que fue donde se suscitó la balacera, la fachada esta obstruida por una lona de color marrón, algunos vidrios rotos y la pared con algunos orificios, producto de las ráfagas de arma fuego.
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