Mientras algunas voces atribuyen la pérdida de competitividad e inversión en Baja California a factores externos y políticas globales, economistas apuntan a la cruda realidad local.
La salida de Baja California de la fábrica Toyota ha puesto en duda la narrativa oficial que sigue culpando a políticas globales, las guerras y los aranceles.
“Podemos seguir culpando a factores internacionales, pero en nuestro propio entorno hemos hecho difícil atraer nueva inversión. Algunos culpan a otros factores y minimizan la realidad del país, una cruda realidad que ellos han ocasionado con sus políticas”, expuso un representante empresarial.
Más allá de factores externos, el contexto de la realidad local representa un potencial desafío para la industria y la inversión.
De acuerdo con expertos, empresarios y analistas, la salida de la fábrica Toyota es solo un síntoma de un problema sistémico de la economía de Baja California y México, enfrascada en duras políticas fiscales, incertidumbre, inseguridad y otros problemas sociales.
Actualmente, el escenario para la industria en Baja California es el siguiente:
En primer lugar, el Impuesto Sobre Nómina que subió 136% en los últimos 5 años. De 1.8% que pagaban las empresas en 2021, se incrementó a 4.25% en 2026, encareciendo la generación de empleo formal justo cuando otros estados compiten por atraer inversión.
En segundo lugar, el incremento al salario mínimo fronterizo en un 399%.
En la Zona Libre de la Frontera Norte pasó de $88.36 en 2018 a $440.87 pesos diarios en 2026.
“Bueno para el ingreso de los trabajadores, pero eleva los costos laborales frente a otros países y estados que compiten por inversión”.
Al final, este incremento queda minimizado ante el fenómeno de la inflación que encarece los productos de la canasta básica.
En tercer punto, la infraestructura energética insuficiente, pues varias empresas ya no pueden ampliar operaciones porque la red eléctrica no soporta nuevos proyectos industriales.
En cuarto lugar, la inseguridad, fenómeno que encarece la operación, afecta logística, transporte y movilidad del personal—factores que las empresas evalúan además del costo laboral.
Un quinto factor que inhibe la inversión, son los hostigamientos y las inspecciones arbitrarias.
El sector ha denunciado cobros indebidos y arbitrariedad de autoridades estatales y municipales, señalando en particular a la Dirección de Inspección y Verificación por usar inspecciones para presionar a las empresas.
Finalmente, la incertidumbre jurídica con su popular reforma al Poder Judicial, como parte de las reformas constitucionales recientes que vinieron a desalentar tanto la expansión de empresas establecidas como la llegada de nuevas.
Bajo este panorama, expertos aseguran que la salida de Toyota como de algunas otras maquilas de Baja California, es solo un síntoma de las políticas económicas fallidas que se vienen agravando desde hace años.
A nivel local, se refleja con el cierre de varias empresas emblemáticas y comercios que no lograron sobrevivir a los embates fiscales y las consecuencias de la inseguridad en los últimos años, entre estas la maderera Baja Wood y Clave Manufacturing.
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