Con la finalidad de informar sobre los retos para el abastecimiento de agua potable en la zona costa de Baja California, el ingeniero experto en temas de hidráulica Manuel Becerra Lizardi, estuvo de invitado ante el Consejo Ciudadano y la Sociedad Mexicana de Hidráulica Baja California.
El especialista expuso que el problema de abastecimiento de agua potable en Baja California es un tema muy complejo que involucra a diferentes aspectos en términos de gobernanza, soberanía, recursos, entre otros.
En ese sentido, opinó que la planta desaladora proyectada para construirse en Rosarito es un buen proyecto que, si bien no es la solución definitiva, es por ahora la medida más rápida para satisfacer la demanda de agua potable.
“Hace unas semanas hubo dos noticias, una muy buena y otra muy mala.
La noticia buena fue que finalmente se anunció el fallo para la construcción de la planta desaladora de Rosarito, que la vemos como una medida que, si bien no es la solución definitiva, sí es la más rápida de implementar para incrementar la oferta y satisfacer la demanda.
La mala noticia es que por primera vez la presa Hoover alcanza su nivel más bajo de capacidad en toda la historia. Está al 26% de su capacidad únicamente y eso está establecido en los acuerdos binacionales sobre cómo se van a comportar las asignaciones de agua para los beneficiarios del río, tanto en Estados Unidos como en México”.
Agregó que esto ha dado pauta a establecer medidas adicionales para recortar las asignaciones de agua, de ahí que no se puede hablar de soberanía en México por la alta dependencia del agua del rio Colorado de Estados Unidos.
“Conforme baje el nivel de la presa vendrán disminuciones de agua para México. “Digamos que esto no afecta a la zona costa, porque el agua del acueducto del río Colorado está más o menos asegurada de acuerdo a la capacidad del acueducto, pero sí afecta al valle de Mexicali que consume más del 80% del agua.
El tema ahora es que al llegar a la cuota 1035, que es el límite de operación, se paran 12 de las 17 turbinas de la hidroeléctrica de la presa, es decir, estamos a menos de 4 pies de que eso suceda.
Tan solo en este año, de enero a agosto, ha habido un promedio de casi 3 pies por mes de disminución de la capacidad, de seguir así, el límite 1035 se alcanzaría en menos de dos meses. Muchos especialistas piensan que no van a dejar que llegue al límite, por lo que se están tomando medidas extremas para que no se llegue a ese límite, pero con las altas temperaturas seguramente vendrán medidas mucho más drásticas”, advirtió.
Aunque la construcción de la planta desaladora representa una alternativa a corto plazo, consideró que las deficientes políticas públicas en la gestión del agua, toman responsabilidad en esta crisis.
“Hay un tema de mala gestión de la infraestructura hídrica. Por esa infraestructura que además de insuficiente, es deficiente”, expuso.
En cuanto al tema de la planta desaladora, consideró que es una buena alternativa siempre que se haga de la manera correcta y en los tiempos proyectados, pues insistió en que los recortes de agua del río Colorado a México son cada vez más severos.
Para mejorar la soberanía y la seguridad hídrica consideró que existen tres opciones que pueden ayudar:
El reúso total indirecto de aguas negras, la recuperación de caudales y la desalación.
En ese sentido, consideró que la planta tratadora es una buena opción siempre que cumpla con los estándares y todos los estudios de ingeniería y de impacto ambiental, además de que se procure una correcta administración.
“Ojalá que se inicie este año, que no se atore y se haga bien”, reiteró.
No obstante, enfatizó que la construcción de la planta desaladora llevará varios años, por lo que será necesario implementar medidas urgentes para garantizar el suministro de agua mientras se lleva a cabo.
“¿Qué podemos hacer mientras se construye la planta? La verdad es que no tenemos muchas opciones. El acueducto mantenerlo operando lo mejor posible, extracción del agua del río Tijuana y Alamar, con rehabilitaciones de pozos existentes y perforación de nuevos, hay mucha agua en el río Tijuana. También el aprovechamiento de la presa Rodríguez que tiene como 40 millones de metros cúbicos ahorita, pero no se puede aprovechar esa agua porque está contaminada”, comentó.
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