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Denuncian vecinos abuso de agentes de la GESI

Por Juan Pablo Sebastián

Vecinos de la calle Martín Moreno 1250 de la colonia Lucio Blanco acusaron a policías de la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI) de irrumpir en sus viviendas de renta bajo una supuesta orden de cateo, que nunca mostraron, y robarles pertenencias a varias familias, además de agredir físicamente a niños y adultos.

Fueron ocho las viviendas cateadas por los agentes durante el operativo realizado la tarde del viernes 14 de mayo, incluyendo la casa de la propietaria Antonia Flores, quien vive en Estados Unidos y solo viene de vez en cuando a revisar su casa.

Su vivienda se encuentra dentro del mismo predio en la parte baja y los otros departamentos están en el segundo piso y en la parte posterior, donde habitan familias y personas honorables.

Ella comentó que iba llegando cuando observó varias patrullas policiacas (dos de ellas con los números 1045, 1295) rodeando su domicilio y unos 40 agentes ingresando a su casa que estaba sola.

Los agentes ingresaron por las ventanas y luego de cometer los abusos y robos, salieron por la puerta principal, dejándola cerrada con las mismas llaves que estaban en interior y que también se llevaron.

La afectada aseguró que los agentes se robaron varias pertenencias, entre herramientas y dispositivos electrónicos de celulares, además de provocar un desorden.

Las viviendas de los demás inquilinos también fueron cateadas por los agentes, incluyendo una familia cristiana recién llegada de Quintana Roo.

El padre de familia aseguró que se estaba bañando cuando los agentes irrumpieron y lo obligaron a salir desnudo a la cocina.

“Sin mostrar ninguna orden, entraron al departamento que rentamos y nos revisaron las maletas de mis hijos, tiraron toda la ropa y hasta les robaron unos audífonos. A mí me sacaron del baño. Estaba todo enjabonado y me tuve que poner rápidamente el pants y una camisa, y así me hicieron salir. Me sentaron en la cocina y no nos dejaron salir para nada ni a mí, ni a mi esposa. A a mi niña que estaba con nosotros sentadita la empujaron, la metieron en un cuarto y le dijeron que se sentara. Mis otros hijos habían ido a la tienda y se regresaron cuando vieron las patrullas que venían hacia la casa”,

Los vecinos de los demás departamentos también fueron objeto de abusos y agresiones, entre ellos un menor de 14 años enfermo del corazón.

“Al hijo de la vecina de enfrente que estaba escuchando música lo empujaron, lo tomaron de la espalda, lo sacudieron, lo pusieron contra la pared y lo empezaron a catear. Al otro  menor de 14 años que está enfermito del corazón y de la presión, lo bajaron casi a golpes, hicieron que se sentara y el chavito pues empezó a quedarse sin aire y alterarse. Les dije ese niño estaba enfermo, pero les valió todo.

Les pedí que nos mostraran la orden de cateo y me preguntaron si era licenciado. Cuando se dieron cuenta que la casa tenia cámaras, se subieron y comenzaron a jalar los cables de los departamentos y los rompieron”, narró el padre de familia.

Luego de cometer los abusos y llevarse pertenencias, los agentes colocaron sellos como bien asegurado únicamente a casa de la dueña, pero los sellos estaban en blanco sobre hojas con logos de la FGE.

Inmediatamente la afectada acudió al FGE a preguntar si tenían conocimiento sobre esta intervención policiaca, donde una empleada le dijo que tenían conocimiento pero aun no les llegaba la orden de cateo.

“Vinieron a robar, a eso vinieron, porque se llevaron herramienta de mi esposo, supuestamente pusieron papeles que la casa esta clausurada, pero no están firmados y cuando el abogado llegó  a pedirles la orden, se subieron a las camionetas y se fueron.

Imagínense como se siento, acaban de quitar los malandrines de enfrente que nunca me habían robado y ahora me vinieron a robar los policías. Yo creo que si la dueña no está, ellos no tienen por qué meterse. Fuimos a la FGE y dicen que todavía no tienen la orden de cateo, pero que sí saben que hubo un cateo donde supuestamente  encontraron droga y cristal, cuando me dijo eso la empleada me quité el cubre bocas y le pregunté ¿Me ves cara de drogadicta?”, señaló la denunciante.

Por su parte, el padre de familia afectado lamentó haber llegado a buscar una mejor calidad de vida y seguridad a Rosarito y lo primero que encontró fue un cruel abuso policiaco.

“La verdad es impresionante la manera en que actuaron estos policías. De qué forma le explicas a un niño lo que andan haciendo los policías. Se supone que están para cuidar a la ciudadanía, no para venir a robar, golpear y espantar a los niños”, lamentó.

ECOS Redaccion

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