Por Juan Pablo Sebastián
Al tiempo que el coronavirus se expande rápidamente en Baja California y causa estragos en los hospitales de Tijuana, el sector restaurantero de Rosarito clama opciones para salvar la economía y los empleos.
“O seguimos trabajando o nos vamos a la quiebra”, dijeron restauranteros del sur de la ciudad tras una reunión sostenida con autoridades municipales encabezadas por la alcaldesa Araceli Brown Figueredo a principios de semana.
Más de 20 propietarios de restaurantes de la parte sur de la ciudad incluyendo Puerto Nuevo, acudieron desesperados con las autoridades municipales para demandar una alternativa que verdaderamente les permita sobrellevar la crisis.
Los denunciantes señalaron que la restricción en la operación de los restaurantes, con la implementación del servicio de comida para llevar, no ha funcionado para nada, pues los ingresos que ha obtenido la mayoría de los comercios bajo esta modalidad, son insignificantes e insuficientes como para mantener los gastos corrientes de operación de los restaurantes.
Con excepción de algunos negocios de pizzas o hamburguesas para llevar, los restaurantes del sector turístico han visto fracasar los intentos de vender platillos para llevar, pues al ser productos diferentes, sus clientes están acostumbrados a comerlos en el lugar, sobre todo cuando se trata de norteamericanos.
“Ya no podemos más. Los gastos y la nómina siguen corriendo y no tenemos apoyo de nada”, dijo el propietario de un conocido restaurante de la zona sur de Rosarito ubicado sobre la carretera libre.
La preocupación de los inconformes creció cuando fueron avisados por la autoridad municipal que deberán cerrar de manera definitiva sus puertas y solo ofertar comida para llevar.
Hasta entonces, habían logrado sobrevivir con los pocos clientes que llegaban y gracias a las medidas de distanciamiento de las mesas que habían tomado, así como la desinfección de manos de los clientes y otras medidas de prevención.
Sin embargo, recientemente fueron avisados que no habrá tolerancia para mantenerse abiertos y solo deberán vender comida para llevar.
“Estábamos teniendo una que otra mesa separada y estábamos trabajando con las medidas de prevención, con eso habíamos estado saliendo adelante, pero ya nos dijeron que tenemos que cerrar definitivamente el acceso al público, solo comida para llevar”, sostuvieron.
Tras el aviso, un grupo de restauranteros acudió con la Alcaldesa para pedirle reconsiderar o flexibilizar la medida para proteger la fuentes de empleo, pero la respuesta de la autoridad municipal fue un contundente no.
Ante esta difícil situación económica que enfrentan, algunos de ellos prefirieron cerrar sus puertas y comenzar a despedir empleados, responsabilizando a la autoridad municipal de insensible ante las demandas del sector productivo y económico de Rosarito.
Una parte significativa del presupuesto proveniente del impuesto predial será aplicada en el programa denominado…
Un total de 70 policías siguen suspendidos al iniciar este año por no haber aprobado…
Una treintena de obreros reanudaron los trabajos de construcción en el Parque Abelardo L. Rodríguez,…
Con el objetivo de fortalecer la representación del sector comercio, servicios y turismo, así como…
Por Armando Ramírez Muñoz Playas de Rosarito enfrenta un comienzo de año marcado por “tensiones…
Fraccionamientos asentados sobre el Bulevar 2000 de Tijuana arrojan sus aguas residuales al Cañón Rosarito,…