El Contador Público Certificado Armando Ramírez Muñoz opinó que el ambiente hostil generado por incrementos al salario mínimo terminará por asfixiar a las pequeñas y medianas empresas.
En medio de los debates por los acuerdos de incrementos al salario mínimo para el 2026, el experto contable vaticinó un panorama complicado para las pequeñas y medianas empresas, que constituyen el 90% de las unidades productivas en México.
“La narrativa oficial sugiere que el alza del salario mínimo representa un acto de justicia social, una necesaria corrección histórica. Sin embargo, para las PyMEs, el impacto es diametralmente opuesto. Estos negocios, motores de empleo y dinamismo local, enfrentan márgenes ajustados y una estructura de costos que no les permite absorber incrementos salariales sin sacrificar competitividad o rentabilidad”.
Consideró que esta presión del incremento al salario mínimo está llevando al límite las finanzas de las empresas y poniendo en riesgo su viabilidad.
Armando Ramírez Muñoz
“El incremento, lejos de traducirse en bienestar generalizado, provoca que muchas empresas deban reducir plantillas, “informalizar” parte de su operación o, en el peor caso, cerrar definitivamente. Es un dilema que, según expertos y testimonios directos, no se resuelve con discursos optimistas, sino con una política que reconozca las realidades del sector productivo mexicano.
Este entorno hostil asfixia a las PyMEs, por el alza de salarios no alcanzables que se combinan con normatividades rigoristas, lo que desmantela la intención de permanecer en el carril de la legalidad, ocasionando la contratación informal, que implica evadir el registro ante el IMSS o el SAT, sin acceso a créditos o programas de apoyo para los trabajadores, aunado al hecho de la subcontratación o el aumento de empleos temporales. Este éxodo masivo erosiona la base tributaria, debilita los sistemas de seguridad social y deja a millones de personas sin protección ni derechos laborales”, expuso.
Agregó que la estrategia de gobierno actual, centrada exclusivamente en el aumento del salario mínimo y el estímulo inflacionario, está generando efectos colaterales que pueden resultar devastadores para el desarrollo empresarial y la estabilidad social, por lo que es imprescindible reconsiderar las políticas públicas, enfocarlas en el fortalecimiento de las PyMEs, la promoción de la productividad y la innovación, así como el diseño de un sistema pensionario sostenible y justo.
“La inflación debe ser combatida con medidas responsables y el salario mínimo debe ser producto de un diálogo serio entre el gobierno, el sector empresarial y las y los trabajadores, no de decisiones unilaterales. En este escenario, el futuro de México depende de nuestra capacidad para encontrar equilibrio entre el bienestar laboral y la viabilidad empresarial. La subida del salario mínimo, si no se acompaña de reformas profundas, inversión en productividad y control inflacionario, puede convertirse en un obstáculo más que en un avance”, opinó.
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