La Subprocuraduría de Justicia de Rosarito presentó a dos de los cinco jóvenes detenidos por lanzar la pedrada que hirió de gravedad a la niña Karem Jimena Verdugo Barrera cuando viajaba con sus padres por la carretera Escénica Tijuana-Ensenada a la altura de Rancho Santini.
Se trata de Angel Armando Paredes Ortega "El Bachoco" de 18 años de edad y Miguel Angel Alejo Torres de la misma edad.
Ambos podrían alcanzar una pena de hasta 15 años de prisión por el delito de Homicidio en Grado de Tentativa Agravado por Pandillerismo, pena que podría incrementarse en caso de muerte de la pequeña.
Los otros tres que participaron en la diversión son menores de entre 14, 15 y 17 años de edad y fueron trasladados al tutelar. Los cinco eran residentes del poblado El Refugio.
La ubicación de estos cinco jóvenes fue posible gracias a los trabajos de investigación que realizó Servicios Periciales de la Subprocuraduría de Rosarito y el respectivo procedimiento jurídico del Ministerio Público.
A través de las huellas y otros trabajos de investigación en las viviendas cercanas pudieron llegar a los hogares de los responsables y conocer la verdad sobre este caso.
En conferencia de prensa, el Subprocurador de Justicia en Rosarito Rafael González Cervantes, informó que en sus respectivas declaraciones los jóvenes aceptaron haber participado en la diversión pero sin la intención de lesionar a los tripulantes de los vehículos que apedreaban.
Incluso aseguró que "El Bachoco" había reconocido ser el autor de la pedrada que puso en riesgo de muerte a la pequeña Jimena, aunque al ser entrevistado por los medios durante su presentación, éste lo negó.
De hecho, ninguno de los dos detenidos pudo precisar el motivo que los orilló a cometer estos actos delictivos, pues dijeron que era la primera vez que lo hacían.
Sobre el contexto social en que se devuelven estos jóvenes, dos de ellos hermanos, el subprocurador Rafael González Cervantes aclaró que ninguno pertenece a bandas delictivas, "eran jóvenes comunes y corrientes que lo hacían sin pensar en las consecuencias". Algunos de ellos estudian y otros trabajan en el campo.
Ahora tendrán que responder en la cárcel por la diversión que cometieron sin pensar en las consecuencias.
Los investigadores esperan que este caso sirva para que otros jóvenes se den cuenta de las consecuencias de arrojar piedras en la carretera y eviten hacerlo.
Por Por Juan Pablo Sebastián