¿Qué tal amigos?... Les saludo desde esta columna que en todos lados se mete y que tiene a quien le guste.
PARA COMENZAR: Hace algunos años les relate un cuento acerca de una granja que era administrada por los animales que allí habitaban. Pues bien que la granja todavía sigue en las mismas condiciones, es decir, los animales la manejan. Ahora bien ya no son los cerditos rojos como era antes, si no que ahora un grupo de azulejos esta a cargo de manejar los destinos del lugar. Pues bien que los azulejos muy atinadamente se dieron cuenta que las minas de carbón que explotaban para obtener y exportar a otras granjas el combustible necesario para su operación, estaban muy mal administradas, faltas de técnicas actualizadas para su explotación, y sobre todo no tenían capital. Estas minas que según un famoso poeta de la antigüedad habían sido heredadas a la granja por el mismísimo diablo, habían sido expropiadas a favor de los animales de la granja por un dirigente hacia ya muchísimos años, cuando la granja se cargaba hacia la izquierda. En fin que los azulejos propusieron un plan para poner remedio a la apremiante situación que ponía en peligro el futuro de la granja, pero un grupo de pajarracos liderados por un guajolote, curiosamente todos ellos de color amarillo, alegando y sosteniendo posiciones patrioteras se opusieron al plan de los azulejos diciendo que "Las minas eran propiedad los animales de la granja, y que por ningún motivo iban a permitir que esta situación cambiara"... Los pajarracos amarillos que sistemáticamente se oponían a todo, y muy en especial el guajolote que los lideraba, a quien no le importaba los daños que causara a la granja, fomentaban odio y divisionismo entre los animales, siguieron con su plan y finalmente se salieron con la suya. Las minas continuaron siendo explotadas de forma por demás deficiente y en unos pocos años se vinieron abajo. La granja al ya no contar con este recurso que durante muchas décadas le dio el apoyo económico que necesitaba, rápidamente se vino abajo, y los problemas de pobreza y hasta hambruna no se hicieron esperar entre los animales. Los pajarracos amarillos y su líder guajalote obviamente culparon a los azulejos por los problemas, diciendo "Se los dijimos", sin aceptar jamás haber tenido responsabilidad alguna por la idiotez tan grande que arrastro a la granja a la ruina. Y COLORÍN COLORADO QUE ESTE CUENTO SE HA TERMINADO.
Ahora como de costumbre, ahí les va el INFAME CHISTE DE LA SEMANA...
(Este es el peor chiste que jamás ha circulado en México)
ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR
Se me acaba el papel. Hasta la próxima. Ahí les dejo un TABASQUEÑÍSIMO ¡ADIÚÚÚÚ!
Por Por José Manuel Puig