Me tuve que ausentar hacia la Ciudad de México, para atender un problema de salud de un familiar muy cercano. Muchas horas diarias fueron dedicadas a la atenta vigilia en el Centro Médico Nacional, y a la lectura de los periódicos locales. Los tiempos libres, se pasaban caminando las calles de las colonias Roma y Condesa de la ciudad capital tan llenas de recuerdos de mi infancia y juventud.
Sin embargo los diarios solo nos traían malas noticias de Baja California: El aumento dramático de los actos de violencia de la delincuencia organizada. Los ejecutados de tal o cual colonia. Los "levantones" y secuestros. Todos estos sucesos eran comentados diariamente en los noticiarios de la noche en informaciones paralelas de otros lugares violentos como Chihuahua, Tamaulipas y hasta en Oaxaca.
Todo esto me provocó una profunda tristeza y una vergüenza inevitable cuando mis familiares y amigos me preguntan por Rosarito y por Baja California.
Podemos contestar como siempre, que, son guerras territoriales y de poder entre los carteles que se disputan las más grandes tajadas del mercado de estupefacientes y que la mayoría de las victimas son miembros de uno u otro grupo delictivo, o a causa de los enfrentamientos con elementos de nuestras fuerzas armadas.
Y para colmo a mi llegada, la terrible noticia de la sangrienta batalla entre dos grupos antagónicos que dejó una cuenta alta de victimas y un reguero de cartuchos, balas y sangre por las calles de Tijuana. Desde luego que inmediatamente los medios norteamericanos se solazaron, una y otra vez, comentando hasta el hartazgo los sucesos sangrientos. Aún las cadenas televisivas nacionales de nuestros vecinos (FOX News y CNN) cubrieron a nivel internacional la increíble balacera.
Allí estaba nuestra Patria, nuestro Estado, nuestras ciudades en las mismas noticias que también hablaban de la Guerra de Irak y de la lucha Israel- Palestina.
El acabose fue la noche del lunes 28 de Abril a las 11:00 p.m., cuando en el programa de variedad de Jay Leno, este comediante le dedicó a Tijuana casi cinco minutos de monologo y chistes crueles en relación con la narco- batalla. A este cómico de media noche lo ven millones. Su público se rió a carcajadas de nuestra tragedia.
¿Qué le pasó a BAJA CALIFORNIA, esa tierra promisoria a donde lleve a mi familia a iniciar una nueva vida hace 49 años? ¿En qué fallamos tan drásticamente? ¿Qué sociedad le vamos a heredar a nuestros hijos y nietos?
Luego llego a Rosarito y mis pensamientos se pierden en el inmenso mar, donde se hunde un sol naranja junto a un mágico "rayo verde".
Por Armando González Bolaños