Por el simple hecho de cruzar una zona del Fraccionamiento Rosamar en la colonia Independencia, para acortar el camino a la tienda, Andrés Manuel Muñoz Rodríguez de 36 años de edad fue brutalmente golpeado y robado por el policía comercial José Luis Guzmán Cuenca y el guardia privado Javier Monroy Ortega.
Los hechos sucedieron la noche del domingo 24 de septiembre cuando el agraviado se dirigía en su bicicleta a comprar unas cosas a la tienda y decidió ingresar en un terreno del Fraccionamiento Rosamar para llegar más rápido.
Entonces fue atajado por dos guardias de seguridad interna que lo sometieron a una revisión y le pidieron una identificación. Luego le quitaron 400 pesos y un radio nextel.
Ante esta acción Manuel cuestionó a los elementos sobre el motivo de la detención. "Les pregunté por qué me detenían si ya les había demostrado que sólo era un vecino del lugar que iba a la tienda. Les enseñé mi credencial pero no fue suficiente", dijo el agraviado en una visita a Ecos de Rosarito en compañía de algunos familiares después de poner la denuncia en el Ministerio Público.
Esto molestó a los agresores quienes de inmediato procedieron a golpearlo hasta dejarlo prácticamente inconsciente con severas lesiones en la cabeza y el rostro.
Posteriormente arribó una patrulla de la Dirección de Seguridad Pública tripulada por el oficial Anibal Fabián Reyes Ramos ante quien Manuel acusó a los dos agentes de seguridad del Fraccionamiento.
Pero la versión de los agresores fue diferente. Argumentaron que fueron otros dos sujetos quienes lo golpearon y se dieron a la fuga con rumbo desconocido.
En el mismo reporte oficial se establece que los elementos de seguridad asignados al Fraccionamiento lo único que hicieron fue entregar a la autoridad a Manuel después de la golpiza que le dieron otros dos sujetos desconocidos.
Según el reporte de la Dirección de Seguridad Pública, uno de ellos responde al nombre de José Luis Guzmán Cuenca, adscrito a la Policía Comercial comisionado en el Fraccionamiento mencionado y el otro de nombre Javier Monroy Ortega, agente de seguridad interna. Extraoficialmente se supo que uno de estos dos agentes comerciales resguardan la casa del alcalde Antonio Macías Garay que está dentro del Fraccionamiento.
Posterior a la patrulla llegó una ambulancia que trasladó a Manuel a la Cruz Roja donde sólo le cosieron las heridas en la cabeza pero no le detuvieron la hemorragia que traía en la nariz. Aún así fue dado de alta y como pudo se dirigió a su casa a altas horas de la noche.
Con la intención de que se castigue a los delincuentes y no vuelva a pasar a ningún otro vecino del lugar, el agraviado y sus familiares acudieron al Ministerio Público a poner la denuncia y también a Ecos de Rosarito para hacer pública esta arbitrariedad.
Por Juan Pablo Sebastián